Lámina acrílica: un material que no tiene nada que envidiar al acero

Sea bienvenido una entrada más de Soliacero. Esta vez ponemos a su disposición a través de nuestro blog, una publicación con información relevante en torno a uno de nuestros productos que, pese a no estar constituido de acero, posee características singulares que lo vuelven único en su tipo.

Nos referimos a la lámina acrílica, una pieza excelente y muy demandada en el mercado relativo a la construcción. Para ser más precisos, hablaremos primero sobre el material acrílico del que está compuesta esta lámina y posteriormente haremos una comparación de este material con el acero para hacer notar sus diferencias. Sin más que agregar, ¡comencemos!

Crear cubiertas y techos es algo que llevamos haciendo desde hace milenios, incluso antes de que aparecieran las primeras civilizaciones. Esto se debe a la necesidad que tiene nuestra especie de encontrar un refugio donde establecerse, donde desenvolver sus actividades y ponerse a salvo de las contingencias atmosféricas y las constantes amenazas que representa el mundo exterior. A causa de ese impulso que nos incita a crear construcciones techadas, hemos podido inventar muchas herramientas y materiales que son hoy en día de suma utilidad para una gran porción de la población.

Los techos son una pieza clave para el ámbito de la arquitectura y la ingeniería, por ello durante el transcurrir de nuestra historia, hemos creado un gran número de métodos e instrumentos para su construcción. De entre esas creaciones destacan las láminas.

Estas son usadas para la constitución de distintas obras, tanto residenciales y civiles, como comerciales e industriales, gracias a su amplio rango de versatilidad y a su diseño acanalado con el que es capaz de transportar flujos de líquido hacia distintos puntos. Este diseño con forma de muchos canales agrupados entre sí es quizás el rasgo más distintivo de las láminas y a diferencia de las tuberías, conducen el agua precipitada con una cara apuntando hacia el exterior, es decir, no son sistemas cerrados.

Una lámina puede ser confeccionada con diversos materiales, por ejemplo, el aluminio, el acero y el acrílico. Este último es el que nos interesa en este texto. Para entender de manera íntegra a la lámina acrílica, resulta necesario comprender antes qué es este material con el que es producida. Por ello, a continuación hablaremos sobre esta resina sintetizada que ha demostrado ser excelente como componente de cubiertas y techos prefabricados.

Las resinas acrílicas se distinguen por su apariencia, la cual, es cristalina, asimismo, poseen características peculiares y difíciles de imitar. Tienen un amplio rango de resistencia a diversos factores, por ejemplo, a los impactos, la tensión, los rayos ultravioleta, las variaciones de temperatura y los agentes químicos que degradan a los materiales convencionales.

También cuenta con buenas propiedades de adhesión e insolubilidad, estabilidad dimensional y es muy fácil de utilizar. Además, si llega a dañarse es muy fácil de reparar en comparación con los materiales metálicos. El acrílico posee una gran gama de aplicaciones y es usado en un sinnúmero de productos, por ejemplo, en piezas bucales, recubrimientos, tableros estructurales, azulejos traslúcidos, etc.

Comparación entre lámina acrílica y lámina de acero.

Tanto el acrílico como el acero poseen propiedades semejantes, sin embargo, también cuentan con diferencias irreductibles. No es que un material sea mejor que otro, si no que cada uno posee características singulares. Por ello es necesario saber de antemano cuáles son nuestras necesidades para determinar cuál es la lámina más conveniente.

A continuación haremos una comparación de estos materiales para que el lector entienda que, pese a que ambos cumplen con una misma función, a saber, crear cubiertas, cuentan con especificidades según el material con que fue confeccionada la lámina.

La lamina acrílica es muy versátil en cuanto a los perfiles en la que se puede encontrar, las hay planas, acanaladas, onduladas, etc. De echo son la pareja perfecta de una lámina metálica en la instalación de techumbres o fachadas, permitiendo el paso de luz natural y presentando un ahorro considerable en el uso de energía en cuanto a la iluminación de las áreas en las que se instale.

  • El acero y la gran mayoría de metales son bastante rígidos mientras que los plásticos son muy maleables. No en vano, el plástico recibe ese nombre, haciendo honor a su origen etimológico. A causa de esta maleabilidad, el acrílico en las láminas es más fácil de utilizar e instalar. Por ejemplo, puede ser cortado con tijeras poderosas mientras que el acero necesita de herramienta más bruta, asimismo, este último requiere de taladros mientras que el acrílico no.
  • Cuando se trata de iluminación, el acrílico ha mostrado ser más eficiente que el acero. ¿Por qué? Porque permite que pase la luz del sol proporcionando iluminación natural. En cambio, la lámina de acero aísla completamente las construcciones donde es instalada.
  • La lámina de acero es muy pesada y difícil de transportar. Igualmente, su instalación representa bastante dificultad. En cambio, el acrílico es muy ligero, resistente, fácil de transportar e instalar. Esta diferencia es muy notable y obvia.
  • Con respecto al mantenimiento, la lámina de acero necesita de mayor asistencia y atención pues, pese a tener resistencia ante agentes corrosivos, no puede evitar que se denigre su superficie. Para su limpieza se requiere de instrumentos y sustancias especiales mientras que para limpiar la lámina acrílica basta con jabón neutro y agua. Además esta última posee un rango anticorrosivo mayor que la de acero.

Esperamos que esta lectura haya sido amena y que haya encontrado información útil. Aquí termina esta entrada de nuestro blog, más, esperamos contar con su presencia próximamente para que conozca con mayor detalle los diversos servicios y productos que ofrecemos. ¡Hasta luego!

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